

Esther Cuervo tejía crochet, iba a lectura de biblia, enseñaba a leer y escribir con el método onomatopéyico, era contador público, era mi tía abuela, le decíamos Teté.
A través de estas piezas decorativas –aretes, anillo, collar- se reutiliza y resignifica el laborioso crochet, su fundición en plata le da a este trabajo características de durabilidad que se contraponen a su carácter original de tejido.
Esta serie se centra en como nos relacionamos con los objetos y con la historia, por un lado el emotivo recuerdo asociado a las frágiles carpetitas de crochet, por otro el destruirlas para convertirlas en tersa e inmortal plata, fijando así la imagen del objeto, pero perdiendo el original.
Cada pieza única a partir de una sección de textil tejido (crochet) de la década de los 50´s, parte de una edición limitada de 12 conjuntos en plata.